martes, 30 de diciembre de 2014

LASTRE Y ANCLA.



               
No hay niebla como la tuya,  ni atardeceres tan solemnes. No hay poeta, ni rapsoda, ni pregonero que pueda manchar tu belleza a golpe de ripio.

No hay ruidos tuyos que no sean  los de mi infancia, ni olores que se escapen del tópico que, por manido, no deja de ser la fascinación de los ojos extraños. Es tu forma de atrapar, así, como sin quererlo. 

Eres el filo de mi navaja, el corte profundo que deja a un lado lo que mi historia fue y al otro lo que mi presente anhela.  

Eres una lección mal aprendida, una elección fortuita, un legado para mi legado. 

Eres un bar que se cierra por dentro, una casa con pocos muebles, una cocina vacía, una mudanza perpetua. 

Eres una tarde de agosto, cuando nadie te quiere y eres sólo mía.  Eres una noche de  julio, cuando vuelven tus hijos y te haces más pueblo. 

Eres un café a la orilla de tu frontera, una guitarra, tres amigos. Un punto de partida y un destino. 

Lastre y ancla. 

Semilla en una noche de diciembre.  

Y por encima de todo, dentro o fuera,  mi casa.

Que la Pila de los Gitanos sea por siempre testigo.

domingo, 21 de diciembre de 2014

GANAS DE MENTIROS...



              
Él mismo lo dice: el escenario es demagogia.

Joaquín Sabina, el poeta urbano de Madrid,  el rojo exiliado.

Joaquín Martínez, el niño  bien de Úbeda, el hijo del Comisario.

Ambos filos de la navaja cortan por  igual  y son iguales de fidedignos con la vida del cantautor. Su rica y ya extensa biografía está llena de versos inmortales, de canciones sublimes, pero también de ripios y tópicos recalentados una y otra vez en los fogones de un cancionero – insuperable, por otra parte-   que tiene demasiadas chicas que se van por la mañana,   y demasiadas pocas mariposas de sangre marrón.

Y muchas, muchas mentiras.

Pero, ojo, la mentira de Sabina no es una simple y rudimentaria ausencia de verdad; es mucho más. Es un juego, un cuento, una pequeña estafa en la que el estafado sabe que está siendo engañado pero se niega  a despertar de la ensoñación a la que  dulcemente le lleva  nuestro tahúr de Úbeda.  

En su juego de trile verbal y musical se unen dos factores que,  fusionados,   son irresistibles: una espectacular facilidad para la combinación afortunada de palabras y rimas y un carisma personal que hace que inmediatamente nos pongamos del lado de ese tipo feo y narigudo que nos canta desde su voz llena de escombros. 

Esta obsesión es constante en su cancionero. De una forma directa como en “ Es mentira “ (Yo, mi, me, conmigo, 1996)  o “Mentiras piadosas” ( Álbum, del mismo nombre,  1990), “Mas de cien mentiras” ( Esta boca es mía, 1994)   o  bien bajo la forma de referencias indirectas, versos sublimes como:

Y la mentira vale más que la verdad
y la verdad es un castillo de arena
y por las autopistas de la libertad
nadie se atreve a conducir sin cadenas”.

Con el paso de los años se nos ha vuelto ripioso y ha revisitado terrenos que nunca debería haber revisitado. Hablar de desamor a los sesenta empieza a ser poco decoroso y mi tocayo – con quien nunca he tenido el gusto de hablar en persona pero estoy convencido que seríamos buenos amigos-  lo sabe. 

Así que sólo nos queda sentarnos a disfrutar del ocaso de uno de los más grandes y a paladear  las últimas hermosas mentiras que nos saque de su bombín. 

Asumiendo el riesgo de parecer cursi no puedo terminar esta entrada sin manifestar que Sabina es  mi pan de cada día, la banda sonora de mi Ruta 66, y un poco mi evangelio. Muchas de sus canciones  tienen  para mí el nombre de una mujer y una de ellas – Y sin embargo - ( ¿ Cual si no?)  el nombre de todas las  demás. 

Ayer, mientras caminaba entre la niebla con un pellizco en el estómago y pensaba que hacía mucho tiempo que no escribía una entrada en mi blog de regional preferente, recordé una antigua canción y renové en silencio el voto que hice hace ya tres años, por razones equivocadas pero con resultados satisfactorios:

Seguiré escribiendo mientras tenga algo que mentiros.

Pd: “Los hechiceros resucitan  para invertir en mis pecados…”

miércoles, 5 de noviembre de 2014

SON FEOS Y CANTAN REGULAR....PERO NO SE LOS PIERDAN.



               
En el desarrollo de mi extensa trayectoria como crítico musical no había visto semejante cosa.

Entre ambos cantantes deben superar con holgura el peso de un novillo joven, tienen  cara de haberse despertado media hora antes y su aliño indumentario, que diría aquel, no llega ni a la categoría de aliño de papas. 

Sus voces canoras responden a la perfección a aquel poema de me-gustas-cuando-callas- porque-pareces- como-ausente. 

Sin embargo, no se los pierdan.

El espectáculo músico- humorístico “Un ratito en La Plaza”, por cortesía de Miguel Ángel Cáceres “Peluka de Triana” y José Manuel Valle “El Gitano”, constituye en sí mismo un privilegio para el espectador. 

Alejados de todos los tópicos sevillanos pero a la vez íntimamente ligados a ellos, “Un ratito en La Plaza” es una ventana privilegiada a la esencia pura del cante y el humor de nuestra tierra.

El que sólo se traza en una taberna, en un mostrador de tiza y papelón, de botella de mosto de Umbrete y dos vasitos para los compadres. Guitarra, voz y cachondeo. Tragedia y gloria de nuestra tierra, tan seria como cómica a fuer de ser tragicómica y a la vez gloriosa en su estado puro.

Miguel y José, Peluka y Gitano, han diseñado un espectáculo en el que la seriedad honda de una sevillana a los casi extintos mercadillos de nuestra ciudad se combina de forma perfecta con un Tango argentino dedicado a una Ragazza muy particular (Bonaerense de Bonares) o con  una rumba poligonera (“ Desiree”) al recuerdo de un diosa de corales y muelles como sólo las pare nuestra tierra. 

Temas de Silvio, cantes flamencos, pasodobles de carnaval y en general la divina mezcolanza que sólo puede producir la bastarda con-fusión de la Sevilla más nocturna y más real.  La Sevilla de las Peñas, de las tascas, la de cierra la puerta Juan que nos quedamos los cabales. 

Entre copla y copla, reflexión con humor, tal que si con el pago de la entrada, Don José y Don Miguel nos permitieran un auténtico acto de voyeurismo para espiar a dos amigos desde el parapeto cobarde de la oscuridad del Teatro y pudiéramos contemplar en silencio una autentica noche crápula y cachonda de la Triana más castiza.  

Tengo casi por seguro que en el curso del espectáculo los dos artistas llegan a olvidarse de la presencia del público y por totalmente seguro que en ese momento es cuando el show alcanza su cumbre más alta. 



En un tiempo en el que los buenos de verdad están muertos o al borde de la jubilación, en el que Pablo Alborán y sus mesnadas prostituyen el concepto de música y espectáculo, en el que todo está diseñado, guionizado, producido y maquillado hasta la náusea “Un ratito en La Plaza“ aporta un fresco vendaval de aire cargado de aromas de tabaco, serrín, estraza y vino. 

Miguel y  José son la definición perfecta y canónica de lo auténtico.

No son guapos, ni cantan como las Sirenas…

… Pero no se los pierdan.

P. S: “Un  ratito en La Plaza” continuará su triunfal gira por Triana dando conciertos en Casala Teatro (Mercado de Triana) , próximas fechas 16-11-14 (sold  out), 30-11-14 y 14-12-14. 

jueves, 2 de octubre de 2014

AMANECIENDO


               
Si miras al Este, cuando la noche vaya muriendo, verás como el horizonte pare la luz de un nuevo día.

En más de una ocasión la primera luz del día te sorprenderá atareado, rodeado de libros, de apuntes, de despertadores y de prisas, y no le podrás dedicar ni siquiera una mirada de tus ojos oscuros. No te preocupes, el amanecer te será fiel como una madre, y esperará a mejor ocasión para que le dediques un minuto.

Tengo por cierto que vivirás amaneceres cargados de tristeza, desafiando al horizonte y pensando que el sol se burla de tus fracasos. Sin embargo,  pronto aprenderás que cada día es una nueva oportunidad para desafiar a la derrota, para mirarla a los ojos y decirle, con una sonrisa, que nada puede contigo. 

De igual forma sé que en ocasiones la aurora será para ti la guinda  de un mes, de una semana, de una noche victoriosa. Que, humano como eres, soberbio por ende, creerás que esa nueva luz es solo tuya y te pensarás más poderoso que el sol tímido del alba. Espero que pronto aprendas  que la victoria es pasajera y que solo ganarás  realmente la partida cuando, ganes o pierdas, estés rodeado de tu familia y de tus amigos, dispuestos a luchar contigo en cualquier campo de batalla. 

En ocasiones el alba será tu confidente para la nostalgia, echando de menos a los que ya no estén a tu lado. Quiero que sepas que nunca debes rechazar el recuerdo de aquellos que partieron; te digan lo que te digan, esa será única forma de que vivan para toda la eternidad. 

O bien la amanecida será la encrucijada para escoger entre la huida o el desafío, entre  amor o soledad, entre la verdad o la mentira, entre la noche y el día. Aunque me pese, aquí no podré ayudarte. Estarás sólo para andar el camino que escojas. En eso consiste la vida. 

Quizás la primera luz del nuevo día te asalte mientras cruzas un puente. De ser así imagina que vuelves al barrio de tu padre para que cada puente sea la frontera que te aleje o te acerque de tu casa.
Puede que la mañana te sorprenda en una playa, al lado de una guitarra y de unos amigos. En tal caso, que sea una playa de Cádiz. Sólo así comprenderás el verdadero significado de la  amistad, del sur y de la belleza.

Grises, luminosos, bellos, terribles, atareados, solitarios, en compañía, inmersos en un mar de dudas o llenos de euforia, esos amaneceres serán tuyos y para ti.  Ese será para siempre el mejor regalo de tu madre y de tu padre, que abajo suscribe.

 Y tal vez algún día  el amanecer te salude acunando a tu hijo recién nacido,  viendo salir el sol y teniendo la certeza de que, vengan los amaneceres que vengan, siempre tendrás el privilegio de que el  primero fue en tus brazos. En mis brazos. 

Solo así comprenderás esto que te escribo. 

En Sevilla, amanecer del  9 de septiembre de  2014.

viernes, 23 de mayo de 2014

HEMOS GANADO, AUNQUE TODAVÍA NO SABEMOS QUIÉNES.




             


Se atribuye a Pío Cabanillas (padre) una frase que, de ser cierta, resume a la perfección el estado político de cosas que padecemos desde  hace varias décadas. Tras unas elecciones comentó el ex ministro de UCD:

“Hemos ganado,  aunque todavía no sabemos quiénes”

El ínclito político gallego lo tenía claro. Gane quien gane, con la única condición de que sea parte del sistema, habremos ganado nosotros. Entiéndase por sistema el conjunto de partidos al servicio de los poderes fácticos, la banca, las superpotencias y el poder financiero internacional. Entiéndase por “nosotros” al conjunto de pesebreros, paniaguados, mamandurriables y enchufados que nos gobiernan y se lucran a nuestra costa. 

Y el padre de aquel melenudo portavoz popular de los años de Aznar sabía bien de qué hablaba. No en vano tardó treinta años en bajarse del coche oficial.

Así las cosas, el domingo tenemos que acudir de nuevo a las urnas. Ante ellas se nos plantea una disyuntiva que sintéticamente se reduce a dos caminos bien opuestos.

Tenemos la opción de seguir votando a los que crearon este sistema, a los que potenciaron una economía basada en el ladrillo y la mantuvieron hasta que reventó. A esos,  los mismos que después de aquello nos hicieron pagar los platos rotos de la explosión inmobiliaria aplicando la tijera inmisericorde a los servicios sociales, a los derechos de los trabajadores, a las conquistas políticas y democráticas de todo un siglo de lucha. 

Y ojo, no lo hicieron por error. El error es humano y en el contexto de una decisión equivocada, el pueblo puede perdonar a sus dirigentes, arremangarse junto a ellos y  luchar codo con codo para levantar a la nación.

No, no lo hicieron por error. Lo hicieron de forma deliberada, a sabiendas de que la burbuja reventaría. Dejaron pasar la oportunidad de poner freno a la construcción  y establecer  los pilares de una economía moderna y productiva. 

Y lo hicieron de forma deliberada  porque los bancos, los poderes financieros, el capital internacional, se lucraban  fabulosamente con dicho modelo productivo y derramaban algunos gramos de oro hacia abajo, llenando la bolsa de los que estaban sentados en las poltronas del poder. 

Con la misma nocturnidad, alevosía y premeditación arreglaron los desaguisados de los bancos metiendo la mano en nuestros bolsillos y entregando nuestros ya magros ingresos a las aves de rapiña que construyeron  fortunas indecentes a costa de hipotecar (nunca mejor dicho) nuestro futuro. 
 
El domingo tenemos la oportunidad de asustarlos, de quebrar el sistema, de introducir una lanza en el corazón de la bestia.

Quizás no muera, pero sin duda sentirá la herida y acaso sentirá que  sus días de impunidad han llegado a su fin.

El domingo votad a quien queráis, pero por el bien de nuestros jóvenes y de nuestros hijos, de nuestros parados, de nuestros enfermos,  no volváis a hacerlo a aquellos que Pío Cabanillas consideraba como “nosotros”. 

No hace falta que diga nada más. Vosotros sabéis quienes son, aunque vengan disfrazados de izquierda, derecha o centro. De rojo o azul. 

Haced que se bajen del coche oficial.