miércoles, 3 de abril de 2013

INFORME SAN MARCOS: NO HAY DOS SIN TRES.....??


Se va a liar.

No quiero ser catastrofista, ni agorero, pero la cosa no pinta nada bien.

Vamos a sumar piezas.

Cristina Borbón, a la sazón la hija menos fea del Jefe de Estado, su papichulo Juan Carlos,
acaba de ser imputada  en la causa que se sigue contra su marido Iñaki Undargarín, Diego Torres y secuaces, por el chiringuito mangante de Noos.

El Fiscal Anticorrupción, desautorizando gravemente al Juez, recurre en reforma dicho Auto, lo que viene a significar que no está de acuerdo con la imputación de la niña de Juan Carlos.

Para los legos en derecho- que en este pais cada vez son menos dado el alud de información judicial que constituye nuestro menú diario- el Fiscal ocupa el papel de acusador en el procediminto. Su filosofía suele ser: " imputar primero y mirar después". En este caso el Fiscal considera erróneo imputar a la Sra. Borbón, la  esposa sufridora, necia y sorda de un genio de las finanzas llamado Undargarín.

Por si  alguien  todavía no lo sabe, que lo dudo, existe una diferencia substancial entre un Juez y un Fiscal. Mientras aquellos gozan de la idependencia del Poder Judicial y no pueden- deben - ser sometidos a presiones o instrucciones de la Administración, éstos -los Fiscales-  dependen directamente del Ejecutivo y obedecen sus consignas.

Persecuciones. Venganzas políticas. Protección judicial a quien interese...

Lo he visto con mis propios ojos a la largo de mi experiencia como profesional del Derecho.

Ya tenemos pues la primera pieza del puzle: el acusador oficial que se erige en abogado defensor de una chica  apellidada Borbón, hija del Jefe de Estado. Hija del Rey.

La Monarquía. Hasta hace muy poco era una de las instituciones más valoradas por la sociedad española. Todos, republicanos, monárquicos y tibios, nos creíamos aquello de que constituía el eje central de la balanza política. Que su efecto moderador impedía la inestabilidad de otras épocas. Que el propio Rey, guardián de las esencias democráticas y a la vez Capitán General de los Ejércitos, impidió el éxito de un golpe militar en nuestro pais.

Sin embargo ahora la monarquía constituye un verdadero estorbo. No os engañeis: la maquinaria subterránea del Estado  a buen seguro lleva ya varios meses tratando de tapar todos los desaguisados cometidos en el entorno de La Zarzuela durante cuarenta años.  Ahora, bajo cuerda, se está cociendo ya la pócima mágica que establezca un cortafuegos entre el ex- jugador de balonmano y el cazador de elefantes.

Y yo soy de la opinión de que Iñaki, que me parece  de poca talla intelectual y nula  moral, no tiene los arrestos necesarios como salirse del plato de esa forma. Mírenlo. Analicen como escribe los e.mails. Su sentido del humor ¿De verdad creen que este "pan sin sal" es capaz de convertirse en un capo del cohecho y la prevaricación sino fuera por reflejo de imitación y una liberadora  sensación de impunidad?

Pongan en google "Rey Juan Carlos Forbes". Por mi parte nada no añadiré nada más. El C. N. I analiza  hasta los blogs de regional preferente.

Bien. Ya tenemos la segunda pieza del puzle. Una institución desprestigiada que, lejos de constituir una ayuda, se ha convertido en un engorro en estos tiempos de crisis.

En un engorro y un símbolo.  Un símbolo de la amoralidad campante. Un emblema de la corrupción.

Pienso que este país necesita una regeneración moral y ciudadana. Pienso que debemos recuperar el amor por la "res pública", la cosa pública, el Estado como colectivo solidario de personas, la nación gestionada por administradores de integridad indiscutible.

Y considero que dicha regeneración debe comenzar desde la cabeza. Desde la cúspide. El Rey, herido, viejo, rico y cazador, ya ni siquiera hace gracia con sus legendarios ademanes campechanos.

Ha llegado la hora de los Príncipes de Asturias. 

Aunque él me cae regular  y ella  hace que me  debata entre las ganas de darle un potaje de berza y  el miedo que me causa su frialdad y su arrivismo, lo  cierto es que tienen una cierta pátina de integridad. Una cierta apariencia de pareja de clase media con un sólido nivel de entendimiento intelectual y una aceptable dosis de respeto mutuo.

El Rey debe abdicar en  favor de este nuevo comienzo sin undargarines, sin karinas, sin elefantes. Debe  salvar a la institución de la sangre y metralla de la guerra  judicial y mediática que se avecina.

La Constitución 1977 gravita de forma muy clara  sobre el papel invisible del Rey como eje y fiel de la balanza. El Ejército. Los separatismos. La alternancia pacífica entre  los dos grandes partidos políticos. Todo ello descansa - de forma no jurídica pero si real- sobre el caudal de autoridad conferido al monarca.

En medio de esta crisis económica, de valores, de identidad nacional,    no  podemos permitirnos el mantenimiento de un capitán gastado y manchado.

Necesitamos a alguien joven que genere nuevas adhesiones, nuevas ilusiones, alguien que sea capaz de decirnos: "hay que llevar la moral a la vida ciudadana del país" y no nos de la risa imaginando una suerte de orgía con elefantes y alemanas rubias.

En caso contrario  el pueblo español deberá tomar de nuevo las riendas y recuperar el poder soberano que por derecho natural le corresponde. Así, una vez recuperado su papel de poder constituyente, dictaminar su futuro y dotarse de unas nuevas reglas que ya no tendrán que pagar ninguna hipoteca del  pasado.

La disyuntiva está clara: ¿abdicación o república?

Y eso es sólo el principio.

Tras ella, como en un castillo de naipes caerán otros debates que tienen mucho que ver con lo que nos está pasando: ¿Unión Europea? ¿Estado Federal? ¿Nacionalización de la energía? ¿Sistema electoral?  ¿Financiación de los partidos políticos? ¿Estatalización de la banca? ¿Democracia  mediatizada?  ¿Democracia real?

Y mientras tanto que vayan haciendo memoria en la Zarzuela sobre la figura histórica de Alfonso  XIII y le den un repasito al refranero castellano.

No hay dos sin tres. Juan Carlos.

A la tercera va la vencida,  Cristina.

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