martes, 14 de agosto de 2012

LA FORMIDABLE LUCHA ENTRE SUPER-FREAK Y SUPERTESTOSTERONA.


“Ha salido el Prestigio nº 1 de Excalibur, ese nuevo grupo inglés con  algunos de los antiguos miembros de la Patrulla X”.

“En qué quiosco”

“En el al lado del Metrópolis, en Reina Mercedes. Yo ya he comprado el mío, pero sólo queda uno más”

Corría el año 1988 y quien suscribe  comenzó la carrera más freak de su vida, enfrentado a dos compañeros de colegio. El premio, comprarse antes que nadie el nº 1 de una serie de comics-books americanos, Excalibur, que por aquellos tiempos se nos antojaba el no va más en cuanto a las novedades de Marvel para aquel año. Claremont a los guiones, Alan Davis a los lápices ( no sé ni cómo puedo recordarlo).

Para que os  hagáis una idea de la magnitud de la majadería,  la noticia nos llegó en el Bar Parada, al otro extremo del quiosco donde tenían aquella ambrosía disfrazada de comic.

Corrimos (totalmente desbocados) de una punta a otra de la Avenida de Reina Mercedes. Lástima que no nos cronometraran. Puede que pulverizáramos el record de mundo de los 400 metros frikis. Con obstáculos: señoras, estudiantes, mesas, sillas, mobiliario urbano e incluso coches, ya que parte del recorrido lo hicimos por la propia Avenida, sin ningún tipo de respeto por nuestras vidas.

Y así transcurrió mi infancia y adolescencia. Libros de ciencia-ficción, comics de superhéroes ( americanos), mucho Star Wars ( todavía hoy soy capaz de recitar alguno de los discursos de Yoda, y en inglés), libros de espada y brujería, rol…lo que se dice un friki de  manual.

Pero un buen día lucharon dos poderosos superhéroes en mi cabeza. Super-freak y Super- Testosterona. Y claro, ganó la segunda. Dicho más claramente un buen día  tuve que escoger entre seguir sumido en mis libros, partidas de rol, pelis y demás quincalla  o dejar todo aquello en segundo plano  asemejarme lo máximo posible a algún estereotipo de tío que pudiera gustarle a las gachís de la época.  Hacer deporte, irme de botellonas, ir a las discotecas…Sé que traicioné a muchos de mis compañeros, pero no me pesa. Ya sabéis que nada despreciable me es ajeno.

Aquellos tiempos no eran como los de ahora, en los que pueden convivir lo freak y lo amatorio. Ahora ser freak está mucho mejor visto, e incluso tiene su público entre algunas féminas. En aquella época te miraban como si fueses un trastornado (en mi caso era cierto).

Evidentemente seguí jugando al rol. Con mis amigos de siempre. Y a leer lo que caía en mis manos. Tolkien, Dragonlance, Elric…La única diferencia es que ahora lo hacía en secreto y ya no ocupaba el número uno en mi lista de prioridades.

Como sabéis, ahora me ha dado por escribir una novelita. 

Y me gustaría aclarar que en ella se combinan muchos y diversos factores de mi experiencia vital. No tengo pretensiones literarias ( ni probablemente capacidad para realizar algo en esa línea), ni quiero convertirme en escritor.

Insurrección, que es como se llama el bodrio que estoy escribiendo, es una novela sencilla que intenta ser entretenida. Su estructura de serial obedece a la intriga mensual que me dejaban aquellos comics de Marvel en los que cada entrega solucionaba un enigma y creaba otros muchos. 

Las frases del Capitán Litis, sus ironías,  las respuestas de los demás personajes  están claramente alejadas del estilo de una novela seria y se acercan deliberadamente al lenguaje  y a la estética del comic, entre la exageración y lo naif, con personajes arquetípicos  y una gran dosis de intriga y de medias verdades. 

A lo anteriormente dicho hay que añadir otra de mis obsesiones desde la infancia. El mundo bélico, lo militar, los movimientos insurreccionales, los ejércitos populares. 

Pero ya os digo, sin pretensiones. La  empecé a escribir por diversión y la publico por narcisismo ( véase en este mismo blog, “Requiem por el León de San Marcos”). Si os divertís sólo un diez por cierto al leerla de lo que yo estoy divirtiéndome al escribirla, me siento más que pagado.

Si veis que insisto mucho en su difusión perdonadme. Los que me conocéis ya sabéis que me es imposible estar sentado de brazos cruzados, y que soy un hombre de obsesiones en serie. Ahora le ha tocado a la novelita de marras.

Puede que de esta salga definitivamente majara, escritor, community manager o ninguna de las tres cosas anteriores. Lo más probable es que me quede en picapleitos ex carnavalero  de mediana edad.

Pero como siempre os digo, muchas veces lo de menos es el resultado.

Lo importante reside en el proceso, que es donde está la diversión. 

Y de eso se trata. De eso siempre se ha tratado y se tratará…

Post Scriptum: Insurrección va dedicada a aquel niño de gafas al que dejé abandonado por irme a hacer botellón a Lipasam ( una de vodka kalastoff pa tres, oiga), es mi forma de recompensarle por haber estado oculto todos estos años. Este post scriptum va dedicado a alguien   que hace poco me dijo que le encantaban mis post scriptum. Probablemente si no hubiera dejado abandonado a aquel chico de gafas, nunca habría conocido a dicha persona. Va por ti y por las balas que te quedan en la recámara.

3 comentarios:

Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Anónimo dijo...

He de reconocer que el último post ha despertado por completo mi curiosidad por esta novela. Enhorabuena tesorero babeliano, el mundo será de los frikies, pues solo vosotros sois capaces de empaparos de este planeta Tierra como para ser testigos de lo que aquí acontece. Nos vemos entre citas y letras

Nautica dijo...

Muy buenoo!!!