jueves, 26 de julio de 2012

Todos somos Jesús Mariñas....



Hace unos días publiqué, a modo de cyber Cupido,  la carta de amor que un becerrillo enamorado le dedicaba a su  princesa. 

El resultado de dicha publicación fue revelador: más de cien visitas a la entrada en concreto en un sólo día.  Casi doscientas en total en  tres jornadas. Multitud de comentarios vía Facebook, Twitter, Whatsapp, señales de humo, lágrimas de emoción, críticas salvajes, requerimientos notariales, mensajes en botellas, conversaciones, acusaciones veladas y demás ruido y fanfarria  “trendy” a escala de mi calle.

Dichas cifras, irrisorias si las comparamos con “yofollecontigo” o www.marca.com  pero tremendas si las comparamos con los anteriores records del León ( sólo una entrada anterior alcanzó las cien visitas y para ello necesitó  tres meses)  nos dejan dos lecturas de lo más interesante.Lo de interesante es un decir, claro.
 
La primera es que todos somos Jesús Mariñas ( La Coruña, 3 de octubre de 1943). Todos. Las limpiadoras, los reponedores de Carrefour,  los maestros,  las pedagogas, los abogados, los procuradores, los periodistas, los biólogos, los carnavaleros, los músicos, los bloggers barbudos, las bloggers malasañescas (que ahora que lo pienso podrían ser lo mismo) los economistas, los notarios, los secretarios judiciales ( aunque cueste imaginarlo en estos dos últimos casos)…

Las lumis, los polítiquillos municipales, los burócratas de Bruselas, los viejos peñistas,  los artistas alternativos, los pelusos, los hippies, los del caballito en la camisa, los del fijata,  los sevillistas, los madridistas, los culés, los cochoneros, los seguidores del Atlético Iliturgi y de la Balompédica Linense…

Los profesores de autoescuela, los actores de telenovelas, los tragadores de sables, los podadores de cactus, los sexadores de pollos, los mamporreros…

El Muñidor de la Mortaja, el Trio de Capilla del Silencio, la fila de penitentes de los Estudiantes, el Múo de Santa Ana.

Salman Rushdie, Paulo Coelho, Gandhi , Nietzsche, Freud, Kierkegaard.

Lidia Lozano, Jorge Javier Vázquez, Karmele Marchante (si,  ella también).

Todos somos Jesús Mariñas. Incluso el propio Jesús (Mariñas) 

Todos llevamos dentro una portera e incluso un reportero con bigote y camisa floreada.  Sin excepción. A todos nos resulta irresistible acudir con una cesta vacía y poder llenarla a discreción  con la vida ajena. Deme medio de sesos y medio de riñones, señora.

No hay carnaza, cebo, casquería, pleito, ruptura, crimen pasional, cartita ñoña o  desamor que nos sea ajeno. Si nos lo sirven calentito, mejor. Si  tenemos la impresión de estarnos enterando de algo prohibido, de algo que no deberíamos saber, el placer experimenta incrementos exponenciales solo comparables al ascenso de la  Prima de Riesgo en la era Rajoy.  

La segunda lectura  es más triste aún (para quien suscribe): he fracasado totalmente en mi intento de convertirme en la versión tío bueno de Carlos Carnicero,  en un Pérez Reverte de Triana, en un Antonio Burgos sin ABC. Debo confesar en cualquier caso  que me divierto infinitamente más escribiendo majaderías que jugando a blogger serio y sesudo.

Las cien entradas de “amor por encargo” me han asestado  una bofetada sin manos y me han hecho entender que el pueblo quiere amor, morbo,  carnaza o a lo sumo, los más cercanos a mi mente majadera, epifanías en cajeros automáticos.

"Amor por encargo" me ha hecho asumir que mi continente es mediocre y que sólo un contenido amarillista y pirotécnico  puede  garantizarme  al menos la fidelidad de una  cincuentena de seguidores. Los últimos de Filipinas, estilo León de San Marcos.

Pues no se hable más, mis fieles. Se acabó la prima de riesgo, la Educación, la Sanidad, las reflexiones sesudas. Se acabó escribir como si creyera que escribo bien. Se acabó el barroco.

Me voy de vacaciones, y conmigo el León, pero a  la vuelta tendréis carnaza, morbo  y majaderías sin límite.Todo por el pueblo, todo por las visitas.

Aquel enamorado, su novia y vuestra respuesta popular me han dejado claro que todos somos Jesús Mariñas…

… Y yo no soy Elvira Lindo.

Post Scriptum 1: Reflexionaré sobre todos estos temas sumergiendo mis pies en las cálidas arenas de una playa de Cádiz. Si las invasiones de medusas me lo permiten, permaneceré en el más cartujo de los silencios, meditando la nueva  línea editorial y  preparando la versión 2.0 de mi blog: León de San Marcos Deluxe o Yofolleconelleondemarcos.
Post Scriptum 2: Muchísimas gracias por las setecientas cincuenta  visitas del mes de Julio. Habéis hecho feliz a un niño.

2 comentarios:

Helen dijo...

Que nos gusten las declaraciones de amor no quiere decir que nos guste siempre el morbo, son cosas distintas.
Aunque es verdad que todos somos más cotillas de lo que decimos, todos miramos cuando vemos una puerta abierta y nos formamos nuestra propia versión cuando vemos al vecino con una que no es su mujer.
Pero no por ello tienes que perder tu estilo, ahora que ya nos habíamos acostumbrado a él.

Leon de San Marcos dijo...

Eso de "acostumbrarse"...ejejje...en cualquier caso, como seguro no se te escapa, el mensaje está cargado de ironía. No sería capaz de abandonar mi barroquismo ni aunque me lo propusiera. Es consustancial a mi persona....