viernes, 6 de julio de 2012

OJOS DE BLOGGER (ENFERMO)



           Hace unos días entré en  un establecimiento a moderadas horas de la noche. Para seguir alimentando mi  fama  de crápula incorregible, o al menos para no perjudicarla, omitiré el tipo de productos que servían en dicho establecimiento.

Bueno, vale,  lo diré: yogur helado. Con chocolate blanco. Me estoy haciendo mayor.

            El caso es que además de mi humilde persona y quien me acompañaba, había otros dos clientes en el establecimiento. Un par de chicos, uno de ellos alto y de buena presencia,  y el otro bastante más recortado de estatura y entrado en novillo argentino. Yo tampoco soy Alain Delon, téngalo por seguro, así que me solidarizo infinitamente más con el segundo y miro con recelo al primero. Siempre fui de los que volvían a casa derrotados por uno de esos “guapisnais” que se llevaban a la chica a la que yo había hecho reír durante horas. Yo era el novillo, modo  miope, canijo y cabezón.

           La reacción de la chica que atendía el establecimiento era a todas luces reveladora. Los comentarios del tipo alto eran recibidos con una amplia sonrisa y una miradita. Fueran cuales fueran.

Aunque dijera “Ayer noche rellené el modelo 130 y lo presenté en la Agencia Tributaria a las 11: 37 de la mañana del día siguiente, y la cola de espera no era ni larga ni corta”,  sonrisita al canto.

Los del gordito, algunos francamente buenos,  eran olímpicamente omitidos o  a lo más premiados con una sonrisa rápida estilo “ vale -eres –ingenioso- pero- déjanos- a- lo- nuestro-y-no-molestes-que-me-interesaría-mucho-mas-el-modelo-130-de-tu-amigo-aunque-- fueras-woody-allen”.
              
          El caso es que allí estaba quien suscribe embozado en las sombras  (para la dependienta no existía más luz, natural o artificial, que la que irradiaba el citado Adonis), observando la situación y pensando: ¿estoy delante de una posible entrada para el blog? ¿Le puede el León sacar punta a esta historia de amor entre Lacasitos y trozos de fruta picados?¿Una sentida oda a los flechazos de barrio? ¿Acaso una profunda reflexión sobre la superficialidad y el culto al cuerpo? ¿Una crítica social sobre los pobres gorditos marginados?

           Y lo peor, Doctor,  es que me viene pasando desde hace tiempo. Estoy enfermo. En el Metro, en los Juzgados, en los bares. Por doquier busco la anécdota, la historia, la frase o la carnaza.

         Será que el  León,  del que tanto he renegado, se ha apoderado de mi. O será que soy el León, mucho más de lo que estoy dispuesto a reconocer.

           ¿Fue el León el que me dotó de ojos de blogger, o fue el blogger que llevaba dentro el que creó al León?

             En cualquier caso, el daño ya está hecho. 

             El personaje, el blogger, y el señor barbudo que los sustenta, son ya la misma persona.

          Y entre los tres han creado un monstruo capaz de escribirle una entrada a una anécdota banal ocurrida mientras compraba  una tarrina de yogur helado con chocolate blanco. De ver un posible triángulo amoroso entre la yogurtera de gorrito blanco, el Adonis de casapuerta y el novillo monologuista.

Y encima me lo paso bien, maldita sea mi estampa.

Supongo que si de joven hubiera sido  un Adonis nunca habría sido capaz de escribir este blog. Pero  siempre fui el novillo. Y los novillos escribimos blogs y nos lo pasamos bien.

 Y a mucha honra.

 ( Dedicado a todos los Adonis,  porque tienen dentro un novillo y saldrá a la luz algún día. Dedicado también a los novillos de todo el mundo. Seguid buscando el Adonis que llevais dentro. Yo lo encontré )


3 comentarios:

Helen dijo...

Eso es el comunicador-creador que llevas dentro Juaki. A mí me pasa igual con las imágenes, veo fotos.

Por cierto, cómo estaba el yogur?

Leon de San Marcos dijo...

EL comunicaqué ??? jejeje....más bien el majara...

EL yogur estaba de cojones. Ya te diré el sitio...

Awilda Castillo dijo...

Definitivamente, el que escribe.... escribe!!