lunes, 23 de julio de 2012

La noche que se me apareció Marx (sección Karl)


           Tras una interminable, y no por ello menos corta, noche de Velá de Santa Ana,  regresaba a mi casa en silencio y por el  camino más directo.  

           Condicionado por los seis Fruitopía de naranja  ingeridos y en combinación con la conversación mantenida con mis amigos de aquella noche, me dio por pensar en lo siguiente (perdonen la majadería): “la infelicidad es un instrumento del capitalismo financiero internacional”.

Lo sé. Muy  heavy. Demasiados Fruitopías. 

Pero dadme una oportunidad. Trataré de explicarlo.

Resulta que uno de los asistentes a la velada le preguntó a otro: ¿qué es para ti la felicidad?

A lo cual este segundo contertulio respondió (sin fruitopías en la sangre) con una perfecta definición de la infelicidad. Algo así (parafraseo) como: “la felicidad es tener esto, pero cuando tienes esto, pasas a querer esto otro, y cuando tienes esto otro....."


En honor a la verdad quien dio esa respuesta mezclaba cuestiones personales con cuestiones materiales, y se refería, por ejemplo a: “cuando tienes novi@, quieres esto otro, después un coche, cuando tienes el coche, quieres viajar, etc”.

 Definió por tanto la felicidad con una perfecta definición, a sensu contrario, (que se note que estudié Derecho, carajo) de la infelicidad.

El caso es que en el curso de la conversación (lo sé, a estas alturas pensáis que mis noches de juerga son muy raras) también surgió la expresión “socialismo utópico”. Creo que todo ello mezclado y regado con los fruitopías, me hizo desarrollar esta teoría (que me temo será la última antes de la demanda de incapacitación y la reclusión en un Sanatorio). Hoy la regalo al mundo.

La infelicidad, sumada a los créditos al consumo, son la causa de la actual crisis económico-  política.Con dos cojones.

Pensadlo. Si anhelásemos sólo lo  básico para subvenir nuestras necesidades, probablemente de un modo u otro encontraríamos la manera de pagarlo con nuestros propios salarios, en un más o menos justo equilibrio financiero que haría que la demanda de bienes y servicios quedara cubierta por la capacidad económica del ciudadano. 

Si únicamente necesitáramos vivienda,  comida, ropa, una cantidad razonable de tecnología y otra cantidad razonable de cultura, espectáculos y ocio, el cómputo global se equilibraría, más allá de algún desajuste  subjetivo concreto.

Pero este sistema tiene un fallo. Que el ciudadano no tenga más apetencia que la normal por la adquisición de bienes y servicios haría innecesario el crédito al consumo, y muy poco rentable. Sin crédito y sin consumo los bancos, los centros de poder financieros, no amasarían los capitales que tienen amasados, ni, en lógica contraprestación, tendrían tanto poder acumulado en sus manos. 

Tanto poder  que han desplazado la voluntad no ya de los pueblos, sino de los Parlamentos y de los Gobiernos. Tanto que se han hecho los amos del mundo. Tanto que han  convertido la democracia una burla, en una broma pesada. 

Y para que funcione toda esta cadena el primer eslabón es la insatisfacción, el anhelo de tener, la codicia y la envidia al prójimo. El  Gálaxy, el I- Phone(omito deliberadamente la Blackberry que es un cacharro serio y útil) el último MP4, el Mini o el BMW, el juan-ha-ido-este-año-a- la-ribera- Maya-y-se-ha-llevado-a-Pilar-Paco- ¿porque-no-vamos-nosotros-a-la-Capadocia?-, y un largo etcétera de tonterías fácilmente adquiribles, señoras y señores, damas y caballeros, tan sólo a cambio de pasar una tarjetita de plástico por una ranurita, y si te he visto no me acuerdo, Don Francisco, disfrute con su señora en las Islas Griegas.


Sumido en esas cábalas, casi al llegar a mi casa, la efigie barbuda ( y todo hay que decirlo, mijita siesa) de Marx, sección Karl, se me apareció en un cajero automático ( ironías de las apariciones) y me reveló un gran secreto:


“ Juakiiiiii, La infelicidad es el instrumento que el capitalismo internacional usa para la subyugación de los pueeeeeblooooos liiiiiibreesss ( modo voz cavernosa on, como corresponde a una aparición, por muy marxista que sea)……Ve y usa el Leon de San Marcos para comunicarlo al muuuundouuuu….difícil de ver el futuuuuuro es, el Lado Oscurooooo todo lo  nubla.."( no, perdón, esto último es de otra cosa)

             “Que tengo que comunicar al mundo, ¿oh Karl?”. Repuse estremecido. 

             “Comunica esta buena nueva…….……….la Revolución comenzará cuando no necesitemos irnos a la Capadocia, ni queramos un I – Phone.  Volveremos a ser felices cuando nos demos cuenta de lo poco que necesitamos para serlo realmente. Y sólo volveremos a ser libres cuando volvamos a necesitar lo justo, y a ser, por tanto, felices.".

              El caso es que aquella noche yo fui intensamente feliz con mis seis fruitopías, mi conversación sobre la infelicidad en magnifica compañía, y sobre todo, cantándome unos pasodobles de carnaval con dos de los mejores amigos que existir puedan.

               Si la libertad se alcanza con este tipo de felicidad.......Hasta la Victoria siempre ¡¡

               ...Y metanse el I Phone y la Capadocia por sus créditos al consumo.

                  Póngame otro Fruitopia, Jefe, y cuatro tequilas pa mis amigos.





             

8 comentarios:

Sergio Diaz dijo...

La felicidad la definió muy bien el gran Andrés Iniesta: Kalise para todos.

Anónimo dijo...

Soy tu sobrino Rober, tito Joaqui. Llevo todo el verano defendiendo esta idea, por mi mare. Cada vez que me bebo dos Gin Tonic suelto que teniendo sanidad, educación y alimentación, lo demás es totalmente prescindible. Yo creo que nos las arreglaríamos para conseguir la misma o más cantidad de momentos de felicidad, sólo con esas 3 cosas.

Leon de San Marcos dijo...

Vaya, veo que la Fuerza ( es decir, la sangre Gallardo) es poderosa en ti....

Debe ser cosa de familia, Rober.

Lo cierto y verdad es que nos complicamos /nos complican la vida, innecesariamente y nos crean necesidades que no tenemos.

Tomate dos o tres Fruitopías a la salud de tu tito joaqui ¡¡

VIGILANTE dijo...

Excelso post si señor. Encierra una verdad como un puño y desde mi punto de vista debe resumir el espíritu de lo que ha de ser la actitud post-apocalípsis (perdón post-crisis)que ha de regir nuestro devenir por ese incierto futuro de aceite de ricino y alpargata que nos espera.

La pequeña epifanía en el cajero es digna de muchachada nui (lo cual es mucho decir...) Congratulaciones mi barbudo amigo.

El vigilante

Leon de San Marcos dijo...

Me llena de orgullo y satisfacción que uno de mis maestros en el mundo blogger undergroud se digne a comentar favorablemente una de mis execrables entradas.

Aprovecho para recomendar a todo el mundo su blog: http://elvigilantedelabismo.blogspot.com.es/

Nuchas gracias amigo¡

Anónimo dijo...

Querido Joaki:

Al leer tu relato postnocturo, en particular la aparición de Carlos, me ha venido a la mente (no podía ser de otra manera) la imagen del susodicho ataviado con una capucha pidiendo por lo bajini un Glenclova.

Por otro lado, me despierta la curiosidad un par de dudas, más bien cuestiones.

Sería tu razonamiento una vuelta de tuerca a la teoría económica de la Utilidad. Donde el sujeto intenta maximizar su utilidad restringido a un presupuesto, y su misión no es otra que encontrar la combinación de bienes perfecta. ¿Es eso?

Y además, la que se desprende. Que hay del que no tiene nada y es feliz. Porque hay felices sin nada y mucho infeliz con de todo.

Totá que para mi, mas que una herramienta es un estado de dificill equilibrio y de peor definición con el que tropezamos sin querer queriendo y nos sorprende cuando menos lo esperamos.

Leon de San Marcos dijo...

Querido anónimo: la única verdad que se esconde tras esta entrada en el blog es que los fruitopías nos conducen a reflexiones sumamemnte descabelladas. Y si, lo cierto es que a veces la felicidad está mucho más a la mano de lo que creemos....

Anónimo dijo...

Oido cocina!

Entonces, en contra de las palabras de Iniesta de mi vida... Fruitopia para todos!!!