domingo, 27 de mayo de 2012

GENERACION PERDIDA II : OS TOCA A VOSOTROS.


               
                Ayer cometí una severa injusticia en mi blog.  Y aunque nada despreciable me es ajeno,  lo cierto es que rectificar de vez en cuando puede mejorar mi karma,  y en definitiva, conseguiré algún voto a favor en el Jurado que determine si voy al limbo o al infierno.

                El caso es que ayer, hablando de la generación perdida usé al arquetipo más potente y dramático, muy al estilo folletinesco, del chico que entró en la construcción  y abandonó sus estudios. Escribir de forma incendiaria es una manera de no complicarse mucho la vida.

                Pero aunque mole sentarse por la mañana delante de un ordenador (cuyo teclado debo  cambiar en breve, o esperar a ver si gano o pierdo la batalla diaria con la barra espaciadora) haciéndome pasar  por una versión  cutre de articulista, sin pensarlo demasiado, deja necesariamente palabras en la cuneta de mi pereza.

                Y resulta que tengo una amiga,  con un tatuaje, que con toda la razón ayer me dijo:

                “Una gran  verdad la que escribes, pero….¿ y qué pasa con los que no abandonamos los estudios ?”

                Y pensando en lo que me dijo me dio por pensar que si perdidos están los jóvenes descritos  ayer, más aun lo están los que,  tras décadas de preparación, estudio y aprendizaje, tienen la Vida Laboral como la Concepción de la Virgen María: Inmaculada.
                Perdidos y estafados.
                Querida amiga mía, esta cuestión arroja luz sobre la gravedad del problema de nuestra economía y nuestra sociedad, y sobre la larga duración del problema, que no se solucionará en años, sino en décadas: no hay empleos cualificados.

                Nuestra economía se sigue basando de una forma tan esencial en el turismo y  el sector servicios  que los jóvenes sobradamente preparados nunca encontrarán un empleo en aquello para lo que se formaron. Nuestra economía solo genera nuevos puestos de camareros, recepcionistas, administrativos, empleos de la mayor dignidad todos ellos, pero para los que no hacía falta una carrera de cinco años y demás quinarios. Tu bien lo sabes, chula.

                Estos jóvenes sobradamente preparados, la otra cara de la Generación Perdida, tiene dos opciones: o malvivir  en los engranajes de la paralitica economía  española, combinando trabajos basura con  formación basura, y prácticas basura,  yendo arriba y abajo a cambio de cuatro duros, para frustrarse cada día más ( y compartir cuarto con su hermano, el que se fue a la obra) o calzarse las alforjas y dejar atrás Los Pirineos. Preguntad en Namur, Trento, Berlin….

                El caso es que estos emigrantes quizás sean afortunados.

                Al menos no tienen que convivir a diario con el hedor de un país que se pudre, expoliado por unos políticos sólo dignos de un pueblo borrego como el nuestro.

                Te pido disculpas por haberte olvidado en mi entrada de ayer.  No volverá a ocurrir.

                Sólo te pido, como despedida, que me respondas a una pregunta: de las dos alternativas que daba al final de mi escrito de ayer, ¿Cuál de ellas  prefieres?

                Sin otro particular, se va despidiendo tu tito León de San Marcos.

                Y aunque suene demasiado lírico, mientras te sigan brillando los ojos con esa fuerza ingenua que pude ver el otro día en una parada de Metro, sabré que  todavía existe una esperanza más allá de la derrota.

                A los de mi generación se nos ha pasado la hora de la ingenuidad.

                Os toca a vosotros.
               
PD: Cuida a tu  erizo, quien sabe si, en estos tiempos, los locos son los dueños de la sabiduría.

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