miércoles, 30 de mayo de 2012

Buenas noches Paco, hasta la próxima.



                Movido por una serie de circunstancias que a nadie competen, y que en realidad saben todos los que me conocen, un día me subí a las tablas del Falla. Mezclar un sueño, una promesa, y una huida hacia delante, me llevó un día a cantar bajo el Puente de Triana.

                Al salir del escenario aquella primera vez no fui consciente de que el carnaval sería el teatro en el que representé todo aquello que llevaba por dentro. Jugué a interpretar un personaje, el que iba debajo de la persona, hasta que la persona y el personaje se convirtieron en lo mismo.

                Mi vida  cambió en aquellos diez años, y el carnaval fue el motor, la excusa y el síntoma.

                Fue la falsa alegría de las noches confusas, el refugio a tanta querella, judicial o no, sobre las que, a modo de alfombra de cristales, iba discurriendo mi vida.

                Fue el desencuentro con el licenciado en derecho, con el niño de colegio de curas. Fue mi excusa para liberarme y la excusa de otros para criticarme. Yo nunca supe que me traería el carnaval, ni lo que me quitaría, pero de alguna forma siempre tuve la certeza de que cada noche de ensayo me quitaba una prenda, y me regalaba otra. La certeza de que, aunque vestido de harapos, mientras estuviera cantando al lado de mis amigos, nunca estaría del todo desnudo.

              El carnaval fue la fuente de todos los males, y el mal menor. Un cuchillo para suicidarme y el indulto para salvar de la muerte a aquel que, aunque vivía dentro de mí, empezó a morirse el día de mi nacimiento.
               
                El carnaval fue la enfermería de campaña que atendió las heridas más urgentes durante la guerra de esos años. Aunque el carnaval no podía curar mis heridas, fue el torniquete que impidió que me desangrase, para al menos permitir que se curasen solas, o las curaran los que me rodean.

                El que lea esto y no haya formado parte del mundo del carnaval no entenderá tanta retórica. Dice Valdano, respecto al fútbol, que es la cosa más importante entre las cosas que no son importantes. Para un carnavalero  lo más importante dentro de las cosas que no son importantes es el carnaval, estando incluso por encima de muchas cosas importantes. Familia, trabajo, amigos…

                El carnaval tiene algo de psicotrópico, de alucinante: hace creer a las medianías que son artistas, pone bajo los focos a ciudadanos normales. Te hace invertir tu escala de valores.  Tu agrupación se convierte en tu familia, tu facción, tu patria, con las guerras y los amores anejas a toda familia, facción o patria. Y con las traiciones inherentes.

                Las horas erráticas. Las conversaciones interminables. El uso y abuso de la barra de bar. Los egos. Fui culpable de todos esos pecados, aunque no lo sabía.           

                A mi no me acompañó la soledad, como dijo el poeta. A mi lado, atravesando el desierto, siempre estuvo el carnaval, encarnado en la persona de mis amigos y mis enemigos. Me hizo feliz, o un poco menos infeliz, y me enseñó algo de música, algo de calle, algo de Cádiz, mucho de Triana  y mucho más sobre la amistad. Personificaré, porque de bien nacidos es ser agradecidos. La lección se llama Luis, Víctor, Curro, Miguel, Mila,  María, Martínez,  Jaime, Paco. La lección se llama encontrarme conmigo mismo, a través de ellos.

                Un día me di cuenta que  ya no había más música, ni más calle, ni más Cádiz, ni más Triana, ni más amistad que el carnaval me pudiese dar.

                El resto de aquellas benditas cosas ya se encontraba fuera del local de ensayo.

                Un buen día  deje de cantar y comencé a escribir. Dejé de correr y me paré en seco. Y de la misma forma que ya no me sentí un náufrago porque a mi lado siempre hubo alguien en la isla desierta, me dio por pensar  que ya no necesitaba  el carnaval para ser feliz.

                Un día tuve que elegir entre mis amigos y el carnaval. Entre la paz y la guerra.

                Y elegí la felicidad: mis amigos, con o sin carnaval. Y la paz.

Si algún día vuelvo sé perfectamente quien cantará a mi izquierda y a mi derecha. ¿Cuantos tienen el privilegio de decirlo?

           Al carnaval no le daré las gracias.  Las heridas que me curó se compensan con las que me provocó.

              La cuenta está saldada, por tanto. Déjenme que, de momento, cierre la  puerta del Turruñuelo por fuera.

                Buenas noches Paco, y hasta la próxima.

domingo, 27 de mayo de 2012

GENERACION PERDIDA II : OS TOCA A VOSOTROS.


               
                Ayer cometí una severa injusticia en mi blog.  Y aunque nada despreciable me es ajeno,  lo cierto es que rectificar de vez en cuando puede mejorar mi karma,  y en definitiva, conseguiré algún voto a favor en el Jurado que determine si voy al limbo o al infierno.

                El caso es que ayer, hablando de la generación perdida usé al arquetipo más potente y dramático, muy al estilo folletinesco, del chico que entró en la construcción  y abandonó sus estudios. Escribir de forma incendiaria es una manera de no complicarse mucho la vida.

                Pero aunque mole sentarse por la mañana delante de un ordenador (cuyo teclado debo  cambiar en breve, o esperar a ver si gano o pierdo la batalla diaria con la barra espaciadora) haciéndome pasar  por una versión  cutre de articulista, sin pensarlo demasiado, deja necesariamente palabras en la cuneta de mi pereza.

                Y resulta que tengo una amiga,  con un tatuaje, que con toda la razón ayer me dijo:

                “Una gran  verdad la que escribes, pero….¿ y qué pasa con los que no abandonamos los estudios ?”

                Y pensando en lo que me dijo me dio por pensar que si perdidos están los jóvenes descritos  ayer, más aun lo están los que,  tras décadas de preparación, estudio y aprendizaje, tienen la Vida Laboral como la Concepción de la Virgen María: Inmaculada.
                Perdidos y estafados.
                Querida amiga mía, esta cuestión arroja luz sobre la gravedad del problema de nuestra economía y nuestra sociedad, y sobre la larga duración del problema, que no se solucionará en años, sino en décadas: no hay empleos cualificados.

                Nuestra economía se sigue basando de una forma tan esencial en el turismo y  el sector servicios  que los jóvenes sobradamente preparados nunca encontrarán un empleo en aquello para lo que se formaron. Nuestra economía solo genera nuevos puestos de camareros, recepcionistas, administrativos, empleos de la mayor dignidad todos ellos, pero para los que no hacía falta una carrera de cinco años y demás quinarios. Tu bien lo sabes, chula.

                Estos jóvenes sobradamente preparados, la otra cara de la Generación Perdida, tiene dos opciones: o malvivir  en los engranajes de la paralitica economía  española, combinando trabajos basura con  formación basura, y prácticas basura,  yendo arriba y abajo a cambio de cuatro duros, para frustrarse cada día más ( y compartir cuarto con su hermano, el que se fue a la obra) o calzarse las alforjas y dejar atrás Los Pirineos. Preguntad en Namur, Trento, Berlin….

                El caso es que estos emigrantes quizás sean afortunados.

                Al menos no tienen que convivir a diario con el hedor de un país que se pudre, expoliado por unos políticos sólo dignos de un pueblo borrego como el nuestro.

                Te pido disculpas por haberte olvidado en mi entrada de ayer.  No volverá a ocurrir.

                Sólo te pido, como despedida, que me respondas a una pregunta: de las dos alternativas que daba al final de mi escrito de ayer, ¿Cuál de ellas  prefieres?

                Sin otro particular, se va despidiendo tu tito León de San Marcos.

                Y aunque suene demasiado lírico, mientras te sigan brillando los ojos con esa fuerza ingenua que pude ver el otro día en una parada de Metro, sabré que  todavía existe una esperanza más allá de la derrota.

                A los de mi generación se nos ha pasado la hora de la ingenuidad.

                Os toca a vosotros.
               
PD: Cuida a tu  erizo, quien sabe si, en estos tiempos, los locos son los dueños de la sabiduría.

sábado, 26 de mayo de 2012

GENERACIÓN PERDIDA.


El Fondo Monetario Internacional,  uno de esos entes que parecen tener, a espaldas del ciudadano común, la sabiduría escondida y casi mágica de aquello que llamamos economía, ha soltado una perlita  así como quien no quiere la cosa, pero de consecuencias dramáticas y demoledoras:

                “…la profundidad de la actual crisis puede provocar una "generación pérdida" de jóvenes en países como España y Grecia…


                Por supuesto no  he visto a nadie tirarse de los pelos por esta cuestión. Por la pitada de la Final de la Copa del Rey, si. Porque Mercedes Milá está siendo malota con determinada concursante de GH, también. Pero esto de la Generación perdida no ha merecido ni el más mínimo titular, oiga, vaya a ser que por un momento nos paremos a reflexionar y tal….y Dios nos libre.

          Para entender esto de la Generación Perdida no tenemos que irnos a las grandes cifras macroeconómicas. Pensemos simplemente en el arquetipo de joven que todos conocemos, el que abandonó el Instituto en cuanto pudo, se fue a la obra,  o a vender pisos, y se vio con Tres Mil pavos en el bolsillo cada mes, ganando más que su viejo.

                El que se metió  a pagar un piso, un Audi, se echó parienta y la preñó, y se hizo adulto con veintipocos.

               El que ahora tiene un hijo, un Audi que ha tenido que devolver, un piso que duerme sobrevalorado en los activos contables de algún banco hijo de puta, y una parienta con las mismas perspectivas de futuro que él. Cero formación. De vuelta a casa de los padres.  Analfabetismo funcional. Ningún futuro.

                O yo soy muy conspiranoico o la cuenta es bien sencilla: que  vayan saliendo del sistema educativo tantas manos y brazos jóvenes y necesarios para poner solados, ladrillos y enconfrados, que hacen más falta levantado pisos a mayor gloria del negocio inmobiliario, que educándose para su futuro.  La cuenta es meridiana, que quieren que les diga. Carne joven para engrasar las ruedas del negocio.

                Y aunque  no tengo demasiada fé, si me da por pensar en algún político, que, viendo esta situación, se paró a pensar en el futuro a medio plazo, se me ocurre esta otra posible escena: 

-          ¿ Que pasaría si moderamos la construcción, crecemos un poco menos, destinamos parte de estos beneficios a I+ D+ I, mejoramos la educación y preparamos un crecimiento estructuralmente sostenible para cuando estalle la burbuja inmobiliaria? – señaló el político.
-          Pues pasaría que las empresas promotoras y constructoras, que están participadas por nosotros, no ganarían las fabulosas cifras que están ganando, y por tanto sus directivos no se embolsarían las fabulosas primas que se embolsan, ni tampoco nosotros, los directivos de los bancos.- replicó el banquero.
-          ¿ Pero esta generación de jóvenes sin educación ni formación, que va a hacer cuando la burbuja estalle?- preguntó el político en un inusual arranque de honradez.
-          ….Creo que ha llegado el momento de recordarte que tu partido debe 100 millones de euros de las últimas campañas  electorales- selló el banquero.

Y fin de la cuestión. Lo que haga esa carne fresca y anónima cuando todo estalle, no era su problema. No lo es actualmente y nunca lo será. Y los Partidos calladitos, más les vale.

En Derecho Penal hay una figura que resume a la perfección el papel de nuestros dirigentes en el expolio humano que se ha cometido en España en los últimos doce años: Cómplice.

Esos políticos cómplices siguen al mando de la nave. Los mismos. El mismo sistema.

¿ De verdad se extrañan de que el rescate a Bankia vaya a costar cuatro veces más de lo recortado a la educación ?. Es más de lo mismo. El dinero gira, vuela, el botín (curiosa coincidencia) se reparte, y nosotros no vemos un euro.

El dinero está en Suiza. En Comores. En Belice.

O pagando los masters de algunos en Duke, Harward, y demás Universidades de élite del planeta.

El hijo de aquel Consejero de aquella autonomía tiene 3 masters internacionales,  y sabe 5 idiomas. 

El no ha vuelto a casa de sus padres, ni es analfabeto funcional. El no forma parte de esa Generación Perdida.

Eso es para los pobres que siguen indignándose con la pitada de la Copa del Rey o con la actitud de la Mercedes Milá…

¿ Cuántas generaciones más tenemos que perder para empezar  tomar las riendas de nuestro destino ?. Por lo civil o por lo penal......