martes, 28 de febrero de 2012

INDOLENTES = ANDALUCES

Según la Real Academia de la Lengua (esa que limpia, fija y da esplendor cual si de un bote de Colón se tratase) el término indolente en su primera acepción significa: “Que no se afecta o conmueve”.

Y en mi humilde opinión a continuación debería añadir: “adjetivo pensado para el pueblo andaluz, porque los clava” (reconozcan que ese tipo de glosas animaría la lectura del Diccionario de la RAE).

Estamos de acuerdo. Cayetano apesta, y sus palabras le definen como lo que es. No gastemos mas tinta en hablar de un personaje al que le gustaría resolver los problemas en duelos y justas de espada. Con lo eficaz que es una buena garrota de olivo……En definitiva, perdonen la digresión, que no hay caso “ El Pueblo Andaluz contra Cayetano”. El tipo ese de sangre azul es un botarate, y el pueblo andaluz merece mi más seria consideración, aunque sea insufriblemente indolente.

Lo sé. Nuestras circunstancias históricas nos lastraron. El reparto de la tierra fue injusto, quedamos fuera de la Revolución Industrial, los nacionalismos periféricos obtuvieron ventajas durante el Franquismo a cambio de silenciar sus reivindicaciones. Pero todo eso, por muy cierto que sea, pertecene al Medievo, al Siglo XVIII y los años cincuenta del Siglo pasado. Ya está bien con la matraca.

Nuestro pueblo, como resultado histórico de todas esas vicisitudes, ha adquirido unas incomparables dosis de imaginación, originalidad, improvisación, y de capacidad de resistencia senequista frente a la adversidad. El talento no nos falta. La pasividad, cara oculta del estoicismo, tampoco.

Podemos seguir anclados en el victimismo, y saltar mediante nuestro incomparable dominio de la sátira y el cachondeo frente a cualquier ataque verbal que se nos haga. Podemos seguir con nuestra política del ir tirando, sabiendo como sabemos que el puchero de la abuela nunca faltará en nuestras mesas. Pero no nos engañemos, el resultado histórico está ahí: 30 % de paro, para el bar, la playa y el burdel de Europa. Los jóvenes más o menos preparados están teniendo que emigrar para conseguir un empleo medianamente digno. Los no preparados rozan cada vez más el analfabetismo funcional, para escarnio inmortal de la tierra de Machado, Alberti y Lorca. Los emprendedores se ahogan en un mar de burocracia y corrupción. El campo se hunde en el lodazal de la subvención improductiva. La industria no está, ni se la espera.

Y no nos duele….

¿ Saben ustedes ?. Este pueblo, talentoso como pocos, fuerte como pocos, activo como pocos cuando se le mete algo entre ceja y ceja debería ser temido por todos los demás pueblos de España y de Europa. Y a la vista está, nadie nos teme. A lo más nos ríen las gracias o nos usan de blanco verbal para obtener los votos de sus clases medias burguesas, que nos consideran los eternos paniaguados y subsidiados de España.

Si cada andaluz toma consciencia de pertenecer a un colectivo que, unido, debe ser escuchado y temido más arriba de Sierra Morena; si usamos nuestro talento y originalidad para empezar a poner piedras en el camino de nuestra regeneración regional. Si en definitiva tomamos consciencia en el Colegio, la Universidad, el bar, el Hotel, el campo o la fábrica, de ser andaluces, si nos movilizamos, si empieza dolernos nuestra Andalucía y abandonamos el victimismo, si levantamos la cabeza y le miramos a los ojos a Castilla, Euskadi, Cataluña, Alemania y Francia, y ven que no estamos a dispuestos a rendirnos esta vez aceptando una migaja de pan….

Si lo hacemos nosotros mismos y no esperamos a que los demás lo hagan por nosotros…

Entonces podremos contestar cuando alguien nos llame indolentes.

Mientras tanto sigamos haciendo coplas a Cayetano. Es lo que nos va.

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