sábado, 29 de octubre de 2011

A UNA DAMA ( A la Noche )

Para escribirte a ti, que has sido el amor que más me ha hecho sangrar, gritar, reír y cantar, debo abandonar mi propio estilo, traicionarme a mí mismo, y como hice siempre contigo, complacer hasta tu más pequeño capricho, regalándote mi voluntad.

Para escribirte las cosas que quieres leer, querida mía, hay que vestirse de cuero, como tú estás vestida siempre en mi imaginación. Y hay que enfundarse la piel más dura, pues así siempre te tuve desnuda…

Siento decírtelo, mi Dama, pero a fuerza de querer ser la más chula del barrio, has conseguido que todos queramos llevarte a la cama, emborracharte, dejar que nos envenenes, pero con la llegada de tu hermano mayor, el día, siempre nos buscaremos una chica sensata con la que casarnos. Nunca nos harás pasar por Vicaría, por qué eres tan dulce como peligrosa, y mortal y porque todos sabemos que ningún hombre común puede tenerte para siempre, ni puede tenerte entera....quizás si amanecieras…..

De igual modo quiero decirte que sólo los que hemos pasado por tu cama, y hemos sobrevivido al lance, sabemos que ver un amanecer es ver tu cara cuando estás dormida. Sólo quienes hemos dormido contigo sabemos valorar un desayuno, una mesa, un mantel, y un mediodía cebado con pan y regado con tinto. Sobrevivir a tus caricias y esquivar las balas que escondes en tu recámara sólo está al alcance de los listos. Yo lo fui a duras penas, y a duras penas vivo para escribirlo.

Aquellas veces que me cité contigo, sólo o en compañía, me regalaste la amistad, el amor, la desesperación, la música, la alegría y la tristeza, y siendo cómo eres, tan caótica como yo, pero mucho más fría, supiste tatuarme para siempre tu nombre en mi brazo izquierdo, dejándome claro que no te importaba más que el peor de tus amantes. Me miraste con esos ojos de acero y me hiciste comprender que debía olvidarte, o aceptar la Sentencia de ser condenado para siempre a esperarte en la barra de un bar, con una copa en la mano. Amas como una mujer, pero olvidas como una niña.

Pero querida Dama mía, tú que eres tan chula, tan lista y tan guapa, que siempre te crees vencedora, no me conoces….

Y ahora que te escribo, y ya no estoy en el cielo los Santos Borrachos (desde dónde me mira y me cuida el mejor de los amigos) sino en el limbo en el que tú me dejaste, quiero decirte que no obtuviste la victoria. Tú, como escorpiona que eres, solo ganas si matas a tu amante. Y yo sigo vivo.

Y ahora que me cito cada día con tu hermanastra, la tarde, y que hago como que la quiero, voy a decirte al oído, y sin que nadie lo sepa, que me escaparé cualquier día a sus espaldas, y volveré a tu lado para apurar hasta el final ese tequila que precedió a nuestro primer beso.

Y mientras tanto esperaré a que amanezcas.....Palabra de caballero.