domingo, 13 de diciembre de 2009

FELIZ NAVIDAD, POR ENCARGO

Como reza el título, me dispongo a trazar unas pobres reflexiones respecto a la Navidad, escalando un peldaño más en esta escalera de egos mal curados que los anglosajones han dado en llamar "Blogs".

Mola esto de escribir por encargo. Le da un toque a lo "perros de la guerra" en plan mercenario machote, brazo de alquiler. Al menos así me imagino yo, que en mi imaginación soy muy benévolo conmigo mismo, y prefiero imaginarme de esa guisa que como jefe de negociado del Departamento de Trigo Duro del IARA, misterios de la mente.

Al turrón; me pide mi legión de admiradores ( no hay más que ver la cantidad de visitas a mi perfil que tengo, en estos momentos la escalofriante cifra de 28) que escriba algo sobre la Navidad. Ante todo he de desenmascararme: soy un enconado militante anti navideño, supongo que a causa de cierto espíritu de la contradicción, y sin demasiadas reflexiones que fundamenten esta postura.

Por eso mismo voy a intentar una reflexión serena sobre el tema, tratando de ponerme en el pellejo de la masa de conciudadanos que lo flipa con la Navidad, a ver si es posible que me una a la mayoría, y mi madre sea más feliz viendo como me convierto en un hombre de provecho.

La fecha. Si lo analizamos fríamente, la fecha esta condenadamente bien escogida.....Rellenar el mes de diciembre y el principio de enero con esto de la Navidad es una idea propia de genios. Si no estuviera la Navidad de por medio, quien carajo nos iba a sacar de casa, con tantas condiciones climáticas en contra ( vulgo pelúa intensa), qué nos iba a impulsar a gastar sin freno, a comer si freno, a beber sin medida.... Chapó para quien instalara esta fiesta en este periodo del año con tan poca chicha propia....

Las compras. A raíz de la reflexión anterior, haber buscado pretextos para que asumamos estos estratosféricos gastos bajo la pátina de unas celebraciones religiosas merece al tipo que saco de su chistera este invento varias portadas en Forbes, The Economist, y cualquier otro de esos pulpitos de la élite económica mundial. Máxime cuando solo unas horas después de esta feria invernal el conjuntito sexy que le has regalado a tu novia ( una inversión siempre noble, se mire por donde se mire) cuesta un 60 % menos. Genial y una vez más chapó. Mis ganas de buscar en San Google quien fijo la fecha de la Navidad se acrecientan.
Las comidas y cenas de empresa. Partiendo de la base de que el ritual de comer sobre una buena mesa con buenos caldos y viandas, y mejor compañía constituye uno de mis más queridos placeres, ya entenderán que mi odio por la Navidad se va resquebrajando a medida que escribo el presente ladrillo. No hay nada que mole más que ver a tus circunspectos jefes galanteando con la secretaria, a la secretaria galanteando con el becario, al de recursos humanos, tan calladito él, contando los mejores y más verdes chistes, al Jefe de Administración siempre tan comedido, mostrando todo su talento en el baile, y de paso una cierta pluma que refrenda las sospechas de la auxiliar administrativa, soltera ella, que lleva 3 años lanzándole los tejos sin éxito. Las estadísticas de infidelidad se disparan a mayor gloria del sentido religioso de esta fiesta. Transgresor, báquico, me encanta…..

Las reuniones familiares. Ese peligroso equilibrio entre alegría forzada, rencillas familiares temporalmente olvidadas, nostalgia de los familiares ausentes o perdidos, constituye un crisol del que cualquier cosa puede salir, materia prima para psicólogos y sociólogos, abono de monumentales broncas familiares y de no menos monumentales borracheras. Seré sincero conmigo mismo: me gusta ver a mis familiares de vez en cuando. ( cada uno tiene sus vicios, señora).
El mensaje navideño de Juan Carlos: para mí este es el momento cumbre de la Navidad. No se en la de ustedes, pero en la mía el mensaje navideño del Borbón ( que buena rima por Dios, que tentación más grande…) constituye un verdadero catón y medida de quien es quien en mi familia. Realmente el mensaje es elegantemente ignorado por casi todos, incluyendo algunas militantes pro-monarquía, que con razón manifiestan que ese día es para hablar con la familia y que “ ya – mañana - tendrás - tiempo- de- escucharlo- Paco”. Finalmente lo vemos mi tío y yo, uno con arrobo de fiel súbdito de su majestad, y otro con el colmillo retorcido propio de un republicano masón y hereje, que espera el desliz del rey, el esperado detonante para la proclamación de la Tércera…. ¿Adivinan quien es quien?
A todo ello hay que sumarle el anís (esa ambrosía de la Sierra de Cazalla), la capa de Ramón García, las reposiciones del Coloso En Llamas, el anuncio de Freixenet ( fiel reflejo de nuestra sociedad, año a año, y por tanto este año repetido, dada la tiesura en la que nos encontramos) los partidos de la Selección Andaluza de Fútbol, el descanso que en esas fechas nos dan los políticos ( Alá los confunda ), el alumbrado callejero ( todo un monumento al consumo eléctrico sostenible ) y demás monerías navideñas……
No me amostaza deciros que la Navidad mola más de lo que creía. Su espíritu transgresor, su abandono sin reparos de la original raíz religiosa, su carácter de adelanto del carnaval ( sino fíjense en los aderezos papanoelescos que se ven en cualquier bar), su barniz báquico, la hacen una fiesta imprescindible y que en adelante marcaré con letras de oro en mi calendario.
Qué bonita es la Navidad. Qué bonito es escribir por encargo y cambiar de opinión…..
Que pasen un buen Feliz paso del Solsticio de Invierno.

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